(Miércoles, 22 de abril de 2009)
Un científico asegura que puede crear clones de seres humanos utilizando material genético de cadáveres y óvulos de vaca. Panayiotis Zavos, devenido en el Dr. Frankenstein del siglo XXI, ha puesto en marcha en las últimas horas un proceso que permitirá recrear una niña llamada Cady, que falleció a la edad de 10 años en un accidente automovilístico. Once embriones ya fueron implantados en mujeres voluntarias.
Cada paso que se realiza en las investigaciones orientadas a conseguir clones de seres humanos reaviva las polémicas sobre la ética de tales procedimientos y si el hombre debe, o no, realizar este tipo de experimentos. A pesar de que casi toda la comunidad científica coincide en que por sí este tipo de práctica no es “mala” –aunque otros sectores, como la iglesia católica se oponen fuertemente- lo cierto es que algunos proyectos son lo suficientemente extraños como para encender algunas luces de alarma.
Panayiotis Zavos es un científico que, desde hace décadas, ha experimentado con la clonación de mamíferos. A lo largo de su carrera ha tenido éxito al duplicar conejos y otros animales pero, en los últimos años, comenzó a trabajar en una línea de investigación nueva, que permitiría utilizar óvulos de vacas como base para la elaboración de fetos humanos. Según el especialista, estos óvulos son más fáciles de conseguir y permiten una manipulación más sencilla y siempre que el material genético aportado sea humano, el feto resultante no se parecerá más a una vaca de lo que se asemeja tu suegra a una foca. Sin embargo, no deja de ser inquietante que un niño haya sido (en sus orígenes) parte de una vaca.
El polémico médico asegura que, en los últimos días, ha realizado los trabajos necesarios para producir catorce embriones humanos, todos ellos creados a partir del ADN de Cady y óvulos vacunos. Once de estos embriones ya fueron implantados en cuatro mujeres que previamente habían dado su consentimiento para participar del experimento, y estaban debidamente preparadas para albergar a los bebés clonados. Todos los pasos que Panayiotis tuvo que realizar para conseguir este logro fueron grabados en video, para que posteriormente sean editados en forma de documental. La empresa encargada de filmar la película ha declarado que, efectivamente, la clonación se realizó con éxito y que las mujeres estaban realmente embarazadas.
"Cady murió a los 10 años"
Ninguno de los embriones transferidos culminará en un alumbramiento, pero el Dr. Zavos considera que este es el “primer capítulo” en su plan para producir bebés perfectamente normales y sanos a partir de células de la piel de su “padre”. “No hay absolutamente ninguna duda sobre esto. No hay forma de que esto no ocurra”, dijo el Dr. Zavos ayer en una entrevista. “Si intensificamos nuestros esfuerzos podemos tener un bebé clonado dentro de un año o dos, pero no sé si lo haremos. No estamos bajo la presión de traer un bebé clonado a este mundo. Lo que estamos tratando de hacer es crear un bebé clonado que sea saludable ", agregó.
Sabemos que se necesitaron 277 intentos antes de que la oveja Dolly pudiese nacer. Los 276 fetos anteriores a ella terminaron en desastres que no fueron capaces de sobrevivir. Algunos creen que no puede hacerse lo mismo con fetos humanos. Sin embargo, para Panayiotis el procedimiento de clonación se ha perfeccionado muchísimo y ahora es más eficiente, aunque la mayoría de los expertos en este campo creen que todavía es demasiado peligroso para comenzar a experimentar. Zavos desestimó esos temores diciendo que “muchos de los problemas relacionados con la clonación de animales” - tales como defectos congénitos y de gran descendencia – “se han minimizado.” No obstante ello, la inclusión de los óvulos de vaca en medio de todo este proceso no ha hecho más que agregar combustible a la polémica. Mientras tanto, los experimentos siguen su curso.
Análisis
Se ha dicho que en los últimos 50 años la ciencia y la técnica han avanzado más que en toda la historia anterior de la humanidad. Hasta hace poco, la clonación nos parecía algo lejano, pero a través de los medios de comunicación se han dado a conocer múltiples experimentos relacionados con el tema, y a pesar de que la ciencia se respalda en sus “buenas intenciones” (fines reproductivos o fines terapéuticos), es evidente el efecto perjudicial que puede llegar a causar en la sociedad la experimentación genética.
Para empezar, dos de los beneficios más importantes que se pueden obtener con la clonación son que parejas infértiles podrían tener hijos y segundo, que se pueden producir órganos o tejidos finos usados para el trasplante de órganos dañados. Estos beneficios, quedan en segundo plano si pensamos en los múltiples riesgos que conlleva para la sociedad, como por ejemplo que las personas puedan ser utilizadas como productos, manipulándose desmesuradamente; se produce una instrumentación radical de la mujer, reducida a algunas de sus funciones puramente biológicas: prestadora de óvulos y de útero; aumentaría la eugenesia y racismo pues con la posibilidad de aislar y sintetizar genes a voluntad desencadenaría el llamado “diseño de niños”, desechando la natural diversidad que se genera con la fecundación; con la llamada clonación terapéutica cuyo objetivo es obtener células y tejidos factibles de ser usadas en tratamientos médicos, también estarían provocando un daño, pues al final del proceso los embriones clonados morirían. De esto último sobresale, ¿es justo para este embrión quitarle el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la cual todos gozamos por ley desde el momento de nuestra concepción, tan solo por el hecho de venir como copia biológica de otro ser? Nosotras creemos que no es justo, y tampoco lo es el conflicto que se provocaría en su identidad psíquica si llegará a nacer.
Sabemos que actualmente en Chile, el 22 de septiembre de 2006 fue publicada en el Diario Oficial la Ley Nº 20.120 que prohíbe la clonación y protege la vida de seres humanos desde el momento de la concepción, regulando la investigación biomédica en Chile, por lo tanto, el rol de la enfermera es:
- No participar en el proyecto de la clonación humana pues representa un compromiso moral que además en nuestro país conlleva a una sanción penal cualquier implicación con el tema.
- Tener claro que en la clonación humana no se da la condición que es necesaria para una verdadera convivencia: tratar al hombre siempre y en todos los casos como fin y como valor, y nunca como un medio o simple objeto.
- Denunciar cualquier actividad de esta índole si se nos presenta en alguna oportunidad.
- Educar a la población sobre la clonación, sus beneficios y riesgos, para que de esta puedan mantenerse informados sobre la actualidad, y con esa base generar sus propios juicios de valor.
- Educar sobre la diversidad de la vida y de querer a los hijos tal como son, ya que sus naturales características físicas y psicológicas, lo convierten en un ser único y especial.
Finalmente decir, que la clonación puede tener muchos beneficios para la sociedad pero que actualmente las desventajas los superan formidablemente, pues va en contra las leyes naturales y no respeta el ciclo de la vida al pervertir las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. En el caso de la clonación terapéutica puede ayudar a mejorar el nivel de vida de los seres humanos, pero son muy delgados los límites de la no transgresión de los valores éticos y morales, y que muy pocos científicos están a dispuestos a seguir. Si permitimos que estos actos sigan avanzando, pronto llegaremos a un punto en que la dignidad del ser humano ya no tenga importancia y quedemos sólo a merced de unos pocos que intentarán diseñar según sus propósitos el futuro de la humanidad. Relacionando todo lo dicho con la noticia expuesta, tenemos que agregar que queda en cuestionamiento si las investigaciones que está realizando el científico Panayiotis Zavos son efectivamente por el bien a la humanidad o simplemente por curiosidad y “jugar a ser Dios”, traspasando los límites de la moralidad, pues su objeto ya no es sólo manipular genéticamente a los animales, sino que también a personas como es el caso de Cady, la niña fallecida, y aunque logre con éxito desarrollar uno de los óvulos fecundados por él, jamás logrará traer a la vida a la niña original.

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