jueves, 25 de noviembre de 2010

Aspectos Éticos-Legales e implicancias en Enfermería.

Probablemente el avance de la tecnología ha sido en gran medida una bendición para muchos, especialmente en lo que compete al retraso de la muerte y la manipulación de condiciones de salud que en la antigüedad eran invalidantes o representaban un daño irreparable a la calidad de vida.
Hoy en día estas supuestas bendiciones tecnológicas suponen variados problemas para los integrantes de los equipos de salud y frente a ello es que el Ministerio de Salud norma la inclusión del comités de ética dentro los establecimientos hospitalarios, conformado idealmente por distintas profesiones involucradas en salud, además de miembros de la comunidad, religiosos, filósofos y un abogado que asesore acerca de la legalidad de las decisiones.
Dicha conformación debe poseer ciertos requisitos como el concepto de género en el cual se establezca que al menos 1/3 de los miembros sea del género contrario a la mayoría, además que estos posean ciertas características individuales que hacen que los integrantes  sean considerados como personas sensatas y éticamente correctas.
Pero a pesar de que el comité de ética nace como un ente de discusión con el fin de consensuar las discrepancias que poseemos los seres humanos ante situaciones que no podemos dirimir individualmente, en muchas oportunidades las decisiones prácticas no son  evaluadas por estos comités, a pesar de que rallan en la ilegalidad y otras que sin ser ilegales nos hacen plantearnos cuestionamientos éticos.
A diversas situaciones de esta índole nos hemos visto involucradas indirectamente como estudiantes y nos veremos enfrentadas como futuras enfermeras, es por eso que a continuación expondremos ciertos planteamientos que nos han llevado a cuestionarnos aspectos sanitarios desde una mirada ética y legal.
Primero desde la ilegalidad, hoy en nuestro país las políticas públicas apuntan principalmente a proteger la vida, ya que es una máxima en la Constitución nacional. Pero en ciertos casos el delito parece contraponerse con las decisiones éticas o al menos lleva a cuestionarlos si lo correcto es la aplicación tajante de las leyes como por ejemplo el tan discutido aborto terapéutico (aquella interrupción del embarazo en situaciones en la que la vida de la madre corre peligro de morir si continua el desarrollo del feto) que en nuestra nación es considerado un delito pero que en la práctica clínica se lleva a cabo de igual manera siendo posible que seamos participes directa o indirectamente en alguna instancia de nuestra carrera profesional. Pero ante esto cabe preguntarse ¿es ético someter a una madre al riesgo de morir cuando existe una inviabilidad de vida para el feto que ella porta consigo? ¿Será adecuado condenar legalmente al equipo médico que realiza un procedimiento abortivo bajo estas condiciones? y ¿si la Constitución protege el derecho a la vida, porque entonces la madre con un embarazo inviable no puede optar a proteger la suya antes de llegar a condiciones que colocan en peligro su vida?
También nos caben ciertos cuestionamientos sobre la eutanasia, porque ciertamente que es ilegal pero no son pocos los casos en los cuales la utilización de medicamentos (en especial opioides) en pacientes que se valoran como terminales, simplemente adelanta la muerte sin que el paciente tenga algún grado de injerencia en esta decisión siendo el médico quién dictamina y la enfermera la que lleva a cabo esta acción. Ahora bien, es claramente cuestionable este dictamen a per se pero si ahondamos en su análisis podemos inquirirnos que será más importante para este ser ¿calidad de vida o cantidad de vida?


Como seres humanos es imposible que seamos ajenos al dolor y sufrimiento no sólo físico sino que también mental, por lo tanto puede ser que para un profesional de la salud apreciar un cuadro agónico sea tan insufrible que determine acabar con él como un acto de humanidad según sus principios y perspectivas.
¿Qué pasa cuando la muerte es inevitable pero sólo se retrasa gracias al soporte tecnológico?
Cuando el marco legislativo nos establece que toda persona en Chile ha de fenecer de muerte natural (fundamentando la prohibición de la eutanasia), pero sin establecer definición de esta, y aún cuando este término nos parezca lo más alejado de la realidad actual en donde todo el manejo de la vida y la muerte ha de estar absolutamente intervenido por el hombre y sus herramientas tecnológicas.
Se hace evidente que nuestra carrera profesional se verá acompañada de muchas situaciones en donde habrá implicancias legales y judiciales, pero también no es menos cierto que la legalidad en muchas ocasiones se transgrede y se disfraza con términos disímiles cuya interpretación al fin y al cabo desemboca en el mismo acto. 
Por otro lado actualmente un médico o una enfermera pueden ocultar el diagnóstico de un paciente, a pedido o no de la familia; sin que esto represente algún tipo de sanción legal para ellos, tampoco la hay si se entrega la información de salud inadecuada, menos si un menor de edad se niega a ser tratado y de todas formas se procede. Cuestiones que a nuestro parecer carecen en toda su extensión de cumplimientos bioéticos mínimos.
Hoy en el congreso duerme la Ley de Derechos y Deberes de los pacientes que se estipulaba dentro del plan AUGE/GES, la cual toca todos los tópicos antes mencionados y que en el año 2007 no logró el quórum necesario para artículos como el de la confidencialidad de la ficha clínica, por lo que al presentarse múltiples indicaciones a su articulado regresó a la comisión de salud.
Es por esta serie de dilemas que se hace absolutamente relevante el comité de ética hospitalario en el quehacer profesional, porque como seres humanos es obvio que no conocemos todas las respuestas y que las creemos conocer se encuentran influenciadas por nuestras creencias, más aún cuando las respuestas que buscamos implican vida y muerte de manera tan patente, cuando involucran a otros, cuando en vez de actuar nos paralizamos. La enfermera tendrá como responsabilidad primordial salvaguardar los derechos humanos, orientando su atención a todas las personas que necesiten de sus cuidados.


Para concluir podemos citar a Roa, 1990. “La conciencia ética es consubstantiva al hombre, de tal manera que es tan imposible pensar en un ser humano carente de ella como sería igualmente imposible pensarlo sin capacidad de raciocinar, de reflexionar, de retener en la memoria de un modo vivo el pasado, de proyectar el futuro, de indagar el sentido de la vida”. Ante esto, nuestra reflexión se basa en un planteamiento ético profesional, ya que como bien se mencionó en la cita, todas las personas poseemos ética, la cual puede ser más o menos explotada en nuestro diario vivir, sin embargo el profesional de la salud requiere empaparse de otros tipos de aspectos que normen su actuar profesional, tales como el código deontológico, los principios bioéticos, aspectos éticos-legales y las bases conceptuales de su quehacer profesional. De esta manera el profesional de enfermería requiere una base solida de una serie de aristas para lograr un actuar ético y profesional.

lunes, 22 de noviembre de 2010

TEMA LIBRE

(Miércoles, 22 de abril de 2009)

Un científico asegura que puede crear clones de seres humanos utilizando material genético de cadáveres y óvulos de vaca. Panayiotis Zavos, devenido en el Dr. Frankenstein del siglo XXI, ha puesto en marcha en las últimas horas un proceso que permitirá recrear una niña llamada Cady, que falleció a la edad de 10 años en un accidente automovilístico. Once embriones ya fueron  implantados en mujeres voluntarias.

Cada paso que se realiza en las investigaciones orientadas a conseguir clones de seres humanos reaviva las polémicas sobre la ética de tales procedimientos y si el hombre debe, o no, realizar este tipo de experimentos. A pesar de que casi toda la comunidad científica coincide en que por sí este tipo de práctica no es “mala” –aunque otros sectores, como la iglesia católica se oponen fuertemente- lo cierto es que algunos proyectos son lo suficientemente extraños como para encender algunas luces de alarma.
Panayiotis Zavos es un científico que, desde hace décadas, ha experimentado con la clonación de mamíferos. A lo largo de su carrera ha tenido éxito al duplicar conejos y otros animales pero, en los últimos años, comenzó a trabajar en una línea de investigación nueva, que permitiría utilizar óvulos de vacas como base para la elaboración de fetos humanos. Según el especialista, estos óvulos son más fáciles de conseguir y permiten una manipulación más sencilla y  siempre que el material genético aportado sea humano, el feto resultante no se parecerá más a una vaca de lo que se asemeja tu suegra a una foca. Sin embargo, no deja de ser inquietante que un niño haya sido (en sus orígenes) parte de una vaca.
El polémico médico asegura que, en los últimos días, ha realizado los trabajos necesarios para producir catorce embriones humanos, todos ellos creados a partir del ADN de Cady y óvulos vacunos. Once de estos embriones ya fueron implantados en cuatro mujeres que previamente habían dado su consentimiento para participar del experimento, y estaban debidamente preparadas para albergar a los bebés clonados. Todos los pasos que Panayiotis tuvo que realizar para conseguir este logro fueron  grabados en video, para que posteriormente sean editados en forma de documental. La empresa encargada de filmar la película ha declarado que, efectivamente, la clonación se realizó con éxito y que las mujeres estaban realmente embarazadas.
"Cady murió a los 10 años"

Ninguno de los embriones transferidos culminará en un alumbramiento, pero el Dr. Zavos considera que este es el “primer capítulo” en su plan para producir bebés perfectamente normales y sanos a partir de células de la piel de su “padre”. “No hay absolutamente ninguna duda sobre esto. No hay forma de que esto no ocurra”, dijo el Dr. Zavos ayer en una entrevista. “Si intensificamos nuestros esfuerzos podemos tener un bebé clonado dentro de un año o dos, pero no sé si lo haremos. No estamos bajo la presión de traer un bebé clonado a este mundo. Lo que estamos tratando de hacer es crear un bebé clonado que sea saludable ", agregó.
Sabemos que se necesitaron 277 intentos antes de que la oveja Dolly pudiese nacer. Los 276 fetos anteriores a ella terminaron en desastres que no fueron capaces de sobrevivir. Algunos creen que no puede hacerse lo mismo con fetos humanos. Sin embargo, para Panayiotis el procedimiento de clonación se ha perfeccionado muchísimo y ahora es más eficiente, aunque la mayoría de los expertos en este campo creen que todavía es demasiado peligroso para comenzar a experimentar. Zavos desestimó esos temores diciendo que “muchos de los problemas relacionados con la clonación de animales” - tales como defectos congénitos y de gran descendencia – “se han minimizado.” No obstante ello, la inclusión de los óvulos de vaca en medio de todo este proceso no ha hecho más que agregar combustible a la polémica. Mientras tanto, los experimentos siguen su curso.
Análisis  
Se ha dicho que en los últimos 50 años la ciencia y la técnica han avanzado más que en toda la historia anterior de la humanidad. Hasta hace poco, la clonación nos parecía algo lejano, pero a través de los medios de comunicación se han dado a conocer múltiples experimentos relacionados con el tema, y a pesar de que la ciencia se respalda en sus “buenas intenciones” (fines reproductivos o fines terapéuticos), es evidente el efecto perjudicial que puede llegar a causar en la  sociedad la experimentación genética.
Para empezar, dos de los beneficios más importantes que se pueden obtener con la clonación son que parejas infértiles podrían tener hijos y segundo, que se pueden producir órganos o tejidos finos usados para el trasplante de órganos dañados. Estos beneficios, quedan en segundo plano si pensamos en los múltiples riesgos que conlleva para la sociedad, como por ejemplo que las personas puedan ser utilizadas como productos,  manipulándose desmesuradamente; se produce una instrumentación radical de la mujer, reducida a algunas de sus funciones puramente biológicas: prestadora de óvulos y de útero; aumentaría la eugenesia y racismo pues con la posibilidad de aislar y sintetizar genes a voluntad desencadenaría el llamado “diseño de niños”, desechando la natural diversidad que se genera con la fecundación; con la llamada clonación terapéutica cuyo objetivo es obtener células y tejidos factibles de ser usadas en tratamientos médicos, también estarían provocando un daño, pues al final del proceso los embriones clonados morirían. De esto último sobresale, ¿es justo para este embrión quitarle el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la cual todos gozamos por ley desde el momento de nuestra concepción, tan solo por el hecho de venir como copia biológica de otro ser?  Nosotras creemos que no es justo, y tampoco lo es el conflicto que se provocaría en su identidad psíquica si llegará a nacer.
Sabemos que actualmente en Chile, el 22 de septiembre de 2006 fue publicada en el Diario Oficial la Ley Nº 20.120 que prohíbe la clonación y protege la vida de seres humanos desde el momento de la concepción, regulando la investigación biomédica en Chile, por lo tanto, el rol de la enfermera es:
  • No participar en el proyecto de la clonación humana pues representa un compromiso moral que además en nuestro país conlleva a una sanción penal cualquier implicación con el tema.
  • Tener claro que en la clonación humana no se da la condición que es necesaria para una verdadera convivencia: tratar al hombre siempre y en todos los casos como fin y como valor, y nunca como un medio o simple objeto.
  • Denunciar cualquier actividad de esta índole si se nos presenta en alguna oportunidad.
  • Educar a la población sobre la clonación, sus beneficios y riesgos, para que de esta puedan mantenerse informados sobre la actualidad, y con esa base generar sus propios juicios de valor.
  • Educar sobre la diversidad de la vida y de querer a los hijos tal como son, ya que sus naturales características físicas y psicológicas, lo convierten en un ser único y especial.
Finalmente decir, que la clonación puede tener muchos beneficios para la sociedad pero que actualmente las desventajas los superan formidablemente, pues va en contra las leyes naturales y no respeta el ciclo de la vida al pervertir las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. En el caso de la clonación terapéutica puede ayudar a mejorar el nivel de vida de los seres humanos, pero son muy delgados los límites de la no transgresión de los valores éticos y morales, y que muy pocos científicos están a dispuestos a seguir. Si permitimos que estos actos sigan avanzando, pronto llegaremos a un punto en que la dignidad del ser humano ya no tenga importancia y quedemos sólo a merced de unos pocos que intentarán diseñar según sus propósitos el futuro de la humanidad. Relacionando todo lo dicho con la noticia expuesta, tenemos que agregar que queda en cuestionamiento si las investigaciones que está realizando el científico Panayiotis Zavos son efectivamente por el bien a la humanidad o simplemente por curiosidad y “jugar a ser Dios”, traspasando los límites de la moralidad, pues su objeto ya no es sólo manipular genéticamente a los animales, sino que también a personas como es el caso de Cady, la niña fallecida, y aunque logre con éxito desarrollar uno de los óvulos fecundados por él, jamás logrará traer a la vida a la niña original.


La delgada línea entre la equivocación y la muerte de un ser.

La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha retirado cautelarmete del servicio a las personas relacionadas con la muerte del bebé Rayán. El bebé, hijo de la primera víctima de gripe A en España, ha muerto en el Hospital Gregorio Marañón, donde se encontraba ingresado. El niño, que nació por cesárea en la semana 28 de gestación, no se infectó de gripe A, a pesar de que sí padeció esta enfermedad su madre, Dalila. Después de comunicar su muerte, el Gregorio Marañón ha admitido que el bebé ha muerto por un "error profesional" al serle administrada la alimentación por vena en vez de por la sonda nasogástrica. El hospital, que ha calificado de "terrorífico error" lo sucedido, asume todo tipo de responsabilidades y dice que "no hay excusas".
Análisis desde el principalismo

1-. No maleficencia: Éste principio se ve transgredido en la situación antes planteada, puesto que el personal de enfermería causa un daño irreparable por causa de una negligencia totalmente evitable, la muerte a un bebé.  
Ante esta situación, podemos decir que las enfermeras deben resguardar ante todo la integridad de los usuarios, respetando la vida y la dignidad de las personas,  mediante acciones que estén regidas por principios éticos, conocimientos científicos, y teóricos propios de nuestra profesión, de esta forma  no incurriremos en errores tales como causar la muerte a una persona, o invalidarla de por vida.
2-. Beneficencia: El principio de beneficencia también se ve alterado en la situación planteada, puesto que el personal de enfermería realiza acciones que incurren en la muerte de un bebé, transgrediendo el bienestar de un ser que requería con urgencia intervenciones que fueran en ayuda de su vida.
La reflexión que podemos hacer  ante esta situación, es que el profesional de enfermería debe velar por el cumplimiento de las normas que rigen nuestra práctica profesional,  y con ello, la seguridad y el bienestar de los usuarios, anteponiendo siempre la beneficencia y la no maleficencia en los actos que realicen tanto el personal que se encuentra a cargo de la enfermera/o, así como las propias intervenciones hechas por la/el profesional.
3-. Justicia: Éste principio se ve claramente transgredido, ya que el niño no requería una alimentación de tipo enteral por una vía endovenosa, puesto que esto trajo como perjuicio una muerte prematura e injusta, a un ser que necesitaba de cuidados especiales, dedicación y cariño por parte del personal de enfermería.

Como grupo, asumimos que la enfermera debe actuar según los principios éticos y bioéticos que rigen nuestra profesión, llevando a cabo las acciones necesarias para que cada usuario reciba los cuidados y atenciones que requiere y merece de la mejor forma posible, garantizando de esta manera el bienestar de las personas que necesitan de la atención del profesional de enfermería.

En síntesis, podemos decir que en casos como el anteriormente descrito, la enfermera cumple un rol potencial, asumiendo que las acciones que realiza su personal, están basadas en un conocimiento teórico y práctico, y que en él emplean los principios éticos, los cuales se tornan esenciales en una atención de calidad en salud.